Bigotitos, la mascota ratuna que apareció en mi oficina hace unas semanas, ha hecho un nuevo amigo: Roberto, el hombre de gengibre, primo segundo del de Shrek. Hace un rato los he visto jugando… y a la que me he despistado se ha fraguado la tragedia: ¡Bigotitos lo ha atacado!
Mi pobre rata… en sus años de cloaca no ha aprendido a diferenciar el bien del mal… ha empezado por comerle los brazos, luego las piernas… y finalmente ha ido a por los botones de caramelo. Solo de pensarlo se me ponen los pelos del sobaco de punta. Me consuela saber que Roberto no ha sufrido mucho, porque cara de pena no se le ha quedado al ser devorado vivo. Un encanto de galleta.






Tal vez debas sacrificarlo…
Míralo de este modo: hay amores que matan y Bigotitos… es todo amor x’D