Hoy voy a confesar algunos crímenes que cometí durante mi adolescencia. La mayoría de ellos ya han prescrito. Hoy voy a hablar sobre mi experiencia con la música e internet, dos conceptos que para nuestra generación van tan unidos como la televisión y el sofá. Desde que mi amigo Dani me enseñara el primer mp3 que escuché en mi vida, (Cocaína, una canción techno de los 90), la cantidad de música que ha pasado por mis oídos ha sido directamente proporcional al ancho de banda de las lineas de internet de mi casa.

En 1998, con mi flamante conexión de 36.000 bps (que alcanzaba la friolera de 3,6 Kb/s), empecé a bajarme mp3 de servidores FTP a los que accedía a través de los canales de música de mIRC. El sistema era realmente rudimentario: al iniciar la sesión te asignaban un ratio, normalmente de 1:2, lo que significaba que por cada Kb de mp3 que subías, podías bajarte 2 Kb. Aún recuerdo como subía 4 veces la misma canción (de la BSO de Titanic) cambiándole el nombre, ¡Y me bajaba 8 canciones! Eso sí, me banearon en la mitad de canales.
Unos años después apareció el programa de descarga de mp3 del que conservo mejor recuerdo: Audiogalaxy. El programa en cuestión era el precedente del P2P, y tenía casi cualquier canción que se te ocurriese. Eso si, tenía una gran desventaja: tu le decías que querías bajar, y a esperar, porque podía tirarse una semana en encontrar una fuente disponible y bajar.
Tras Audiogalaxy apareció el célebre y polémico Napster, que era tan bonito como aparentaba: buscabas, bajabas, escuchabas. Desventajas? No daba tantos resultados como Audiogalaxy, aunque la velocidad era tan alta como permitiese el módem. Debo decir en este punto que casi nadie se bajaba discos enteros, ya que para ello tenías que buscar canción por canción. Napster significó el auge de los recopilatorios caseros.
Cuando finalmente dejó de funcionar Napster, muchos clones tomaron su relevo. Yo personalmente me decanté por Kazaa, que funcionaba bien pero me obligó a reinstalar todo el sistema operativo más de una vez: la cantidad de adware y mierdas variadas que te metía en el PC era increíble!
Con la aparición de los Divx, el modelo de P2P de Napster evolucionó hacia el gran eDonkey (atención al contenido de la web tras su cierre), aunque a los pocos meses le sustituyo el más eficiente eMule, que aún uso hoy en día para según que cosas. Con estos programas recuperé la costumbre de escuchar discos enteros, pues te bajabas un zip con todo el disco, las carátulas en pocos minutos.
Tras probar infinitas versiones de eMule descubrí el maravilloso universo de los Torrents, perfectos para bajar películas y sobretodo series: Lost y Battlestar Galactica deben gran parte de su éxito internacional a las descargas por Torrent. El cliente que he utilizado desde el principio es Bitcomet, que va como un cohete. Debo decir que apenas he usado Bitcomet para bajar música, pues no tiene buscador integrado y eso dificulta la tarea de buscar canciones concretas.
El gran inconveniente de estos sistemas era la logística. Debes bajar la música para escucharla, y no siempre tenemos lo que queremos escuchar, por lo que a la larga acabamos aburriendo la colección de música por muchos Gigas de disco duro que ocupe. La solución a esto me llegó hace algo más de un año con LastFM, el servicio de radio digital que te pone música que, según sus cálculos, te gusta. La gran ventaja de este sistema es que puedes escuchar infinidad de canciones que ni siquiera conocías, y gracias a él he descubierto una buena cantidad de grupos que ahora están entre mis favoritos (The Magic Number y Grandaddy entre ellos). ¿Inconvenientes? Si: si quieres escuchar Billie Jean de Michael Jackson deberás rezar al dios de la radio digital para que LastFM te la ponga en la lista de reproducción.
Después de 11 años de escuchar música gracias a internet, por fin considero que se ha alcanzado lo que he soñado siempre: música instantanea a la carta, con sonido de calidad, gratis y con un catálogo gigantesco. Estoy hablando de Spotify. Por ahora tan solo funciona por invitaciones, pero ya os adelanto que va a ser la gran revelación de internet durante este 2009. Por cierto, me quedan 8 invitaciones, el que quiera una que lo diga en los comentarios… ¡Que me las quitan de las manos oooooigan!
ACTUALIZACIÓN 19/02/2009: Ya he repartido las 8 invitaciones entre los 8 primeros usuarios que me lo pidieron ayer. En la lista he llegado hasta Germaneta (que casualmente es mi hermana!), por lo que a algunos no les he podido mandar. De todos modos, tal como dice Ditman, podéis registraros en Spotify sin invitación aquí(no lo sabía). Gracias por avisar Ditman! Por cierto, 19 comentarios! Como salen los lectores de la sombra cuando hay regalos!!!