Hay muchas formas de ejecutar a un condenado o de terminar con la miseria de alguien que desea la eutanasia, pero seguro que esta es la más extraña de todas: La montaña rusa de la eutanasia (Euthanasia Coaster). Según sus diseñador, Julijonas Urbonas, “La montaña rusa de la eutanasia fué diseñada para quitar la vida a un ser humano con elegancia y euforia, con humanidad. Montado en esta montaña rusa, el pasajero se ve sujeto a una serie de elementos motrices que lo inducen a experiencias únicas: de la euforia a la emoción, y de la visión de túnel a la pérdida de la consciencia, y, eventualmente, la muerte. Gracias al avance de las investigaciones intradisciplinares en medicina espacial, ingeniería mecánica, tecnología de materiales y, por supuesto, la gravedad, el trance hacia la muerte se realiza de forma placentera, elegante y sin crueldad.”
A cuadros me quedo, oiga. Esto me recuerda a las partidas que me echaba hace años al Theme Park (¿O era Rollercoaster Tycoon?), en el que hacía montañas rusas infernales que acababan en un salto al vacío que mataba no solo a sus pasajeros, sino a toda la gente que paseaba tranquilamente por la calle de debajo. Que maravillosos recuerdos…

Y ya puestos a suicidarnos, ¿Que método sería vuestra elección? Siempre me he preguntado cual sería la mejor forma de morir. A veces pienso en una sobredosis de tranquilizantes, suave y tranquilo, y otras veces pienso en hacerlo a lo grande, con manchas de sangre en las paredes y reportajes en los periódicos cada aniversario.















