Tras dos días de dormir, comer y superar la depresión post-vacacional, creo que ya estoy en condiciones de volver a escribir en Patatas Traigo. Os pongo algunas fotos del viaje a Menorca que hice la semana pasada y aprovecho para contaros algunas cosillas:

La intención de estas vacaciones era clara: desconectar de todo y dedicarme a ir a la playa, a tomar el sol y a bucear. La verdad es que de todos los lugares en que he estado, las playas de Menorca son las mejores, seguidas por las de la Costa Brava del norte de Girona.

Las playas son idílicas, con agua no muy fría y totalmente limpia. Eso si, para llegar a las calas interesantes hay que sudar de lo lindo, andando en chanclas durante 20 minutos o más por caminos de cabras.

Este soy yo, en el punto dónde se cruzan tierra, mar y aire, en unos acantilados al oeste de Cala Turqueta. Por cierto, andándo por ellos me encontré con una divertida cabra montesa.

El que tiene un barco en Menorca, disfruta el doble del lugar.

A diferencia de Mallorca o Ibiza, Menorca conserva muy bien su entorno natural, su belleza mediterranea y su fauna. Durante estos días hemos visto erizos, ardillas, borricos, tortugas, halcones e infinidad de especies marinas.

Como ya dije en Twitter, la gente de Menorca tiene una total obsesión por apilar piedras pequeñitas, unas sobre otras, formando columnas o muros. Nosotros quisimos colaborar un poco, creando un pequeño “manolito”, y la verdad es que es de lo más relajante…

Ciutadella es una ciudad preciosa, con calles estrechas y llena de vida. Daba gusto pasear por ellas.

Finalizo el pase de fotos con unas submarinas, que he tomado usando la carcasa para fotografía submarina de mi cámara de fotos (Canon S70). El de las fotos submarinas soy yo, la primera la tomó Antonio mientras bajaba hacia una pradera de posidonias, y la otra me la hice yo mismo.


¡En Menorca tampoco se libran de las medusas!