El tráfico en Sicilia

Written by Buceante in Viajes

Ayer volví de Sicilia, dónde he pasado 4 días de vacaciones con mi novia. Este es el primer viaje que hago desde que tengo el blog, y he sufrido un nuevo fenómeno que me atrevo a calificar de exhibicionismo personal, que me hacía desear contar aquí todo lo que me ocurría allí: visitas a sitios bonitos, sitios feos, fotografías, sensaciones… Así que empiezo por una de las cosas que más me ha chocado de la isla: el tráfico.

Se dice que los italianos conducen mal. Pues los sicilianos peor. Para un siciliano el coche no es un medio de transporte, es una arma con la que abrirse camino hasta su destino, sin importar las consecuencias. Dado el tamaño de la isla y sobretodo las estrechas calles de las ciudades, el 99% de los coches son pequeños: Opel Corsa, Fiat Punto, Renault Clio… como máximo un VW Golf. Más grandes que ese que haya visto en Sicilia los puedo contar con la mano. Las carreteras están en un estado bastante mejorable, con muchas obras y baches incluso en las autopistas, pero eso no evita que los lugareños te adelanten a 160 km/h con un coche de 1200 cc, que invadan carriles en curvas sin visibilidad y doble continua o que no duden en asaltar el arcén si tu coche les molesta. Atención al laberinto urbano:

La gente de las islas normalmente es tranquila y pausada, pero esto no es aplicable a los sicilianos, sobretodo cuando se ponen al volante. Allí los semáforos, lineas del suelo y señales solo sirven para justificar el sueldo de los funcionarios. ¡En Palermo me pitaron por no saltarme un semaforo en rojo! Tampoco es de extrañar que conviertan, por iniciativa propia, una carretera de 2 carriles en una de 5 carriles cuando el tráfico aprieta.

Para rematar todo esto y sumir aún más en el miedo a los turistas débiles, las indicaciones son un auténtico caos. En los cruces o rotondas es dificil ver hacia donde hay que ir para llegar a una ciudad, pues el mismo poste se aprovecha para colgar no menos de 20 carteles publicitarios de hoteles, restaurantes, bodegas y negocios que imitan el tamaño y forma de las señales oficiales para captar así la atención del conductor. Y mientras intentas encontrar tu señal hacia Siracusa te adelanta un Cinquecento de los años 70 por cada lado.

He de decir, eso sí, que no he he visto ni un solo accidente de tráfico, lo cual me parece muy sorprendente viendo como conducen. También debo admitir que si bien el primer día intentaba conducir bien y me indignaba ante esta actitud de los Sicilianos, en seguida se me pegó y acabé adelantando por lugares ilegales y peligrosos (tendríais que haber escuchado a mi novia-copiloto), pitando a todo lo que se movía y realizando todas esas guarradas automovilísticas que todos deseamos pero no hacemos por miedo a las multas.

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Y me voy a dormir, que mañana toca trabajar… ¡Y escribir sobre mi viaje!

Pongo dos de las fotos que más me gustan de las que he hecho en el viaje:

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Pues si, a Siclia por 4 céntimos, y no es un decir: dos billetes de ida y vuelta a la isla italiana me han costado 0.02 € cada uno. ¡Toma año de la rata! Esta super ganga ha sido posible gracias a un post de Diario del Viajero, en el que explicaban un pequeño truquillo para conseguir los billetes gratis, sin tasas, solo pagando los 2 céntimos/persona de gestión. Ya tengo regalo de San Valentín para mi novia. ¡Volvemos a Italia, piccola bambina!

 

Los destinos disponibles desde Barcelona eran los siguientes:

 

  • Granada-Jaén
  • Frankfurt (Hahn)
  • Hamburg (Lübeck)
  • Londres (Luton)
  • Madrid
  • Malta (Luqa)
  • Porto
  • Pescara
  • Trapani (Sicilia)
  • Alghero (Cerdeña)
  • Altenburg (Leipzig)
  • Milan (Orio al Serio)
  • Billund
  • Bremen
  • Basel
  • Bratislava (Viena)
  • Paris (Beauvais)
  • Cagliari (Cerdeña)
  • Karlsruhe-Baden
  • Bologna (Forli)
  • Bournemouth

De entre todas las ciudades disponibles me decanté por Trapani, Sicilia. ¿Porqué? Pues os voy a ser sinceros: lo primero que me pasó por la cabeza es que en Sicilia es donde hacen las Catanias originales, mis bombones favoritos. Acto seguido pensé en Palermo, en las preciosas playas mediterraeas, en el clima y por supuesto en el volcán Edna, que aún sigue activo, como puede comprobarse en Google Maps, dónde se pueden distinguir varios puntos de lava.

 

 

 

Ahora es cuestión de darse una vuelta por Trip Advisor y buscar algún hotel bonito y barato.

 

 

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