A todos nos ha pasado: llegas a casa de un amigo o familiar, acaricias amablemente al perro y él… ZAS! Se amorra a tu entrepierna a olisquear las gotillas de pis que habitan en tus calzoncillos (Si, esto también nos ha pasado a todos). Disimulas, te ries, y acabas retorciéndole el cuello al animal como el que no quiere la cosa.
Ahora coje ese perro, dale un premio cada vez que se ponga a olisquear bragas… y suéltalo en un parque. El resultado se llama… ¡Betún, el perro olisqueador de bragas!
Por cierto, el ruido que hace al correr es increíble!





Joer, no sé si me ha sorprendido más el perro o esos parques tan “entretenidos”. Aquí a los únicos que se ve tumbados en un parque es a los mendigos o a los borrachos.
Siento el doble comentario, pero acabo de fijarme en los enlaces de Google que salen con este post y son francamente divertidos