Jeb Corliss tiene unos cojones como un piano, además de un sueño alucinante: tirarse de un helicoptero, planear con un Windsuit y aterrizar sin la ayuda de un paracaídas. Para ello, Jeb ha diseñado una pista especial, para aterrizar sobre el pecho y la barriga a alta velocidad. Esta pista debe ser colocada en una pendiente y puede estar terminada en solo 4 meses desde que consiga la inversión necesaria: 2 millones de dólares.
En el vídeo, Jeb explica que durante una caída libre en Windsuit, se avanza tres pies el horizontal y uno en vertical, lo cual hace posible aterrizar como hacen los aviones, solo que sin ruedas ni motor. Me ha gustado mucho el comentario que hace sobre la evolución: “Una ardilla voladora ha necesitado miles, millones de años para evolucionar y poder volar. El hombre lo ha conseguido en pocos años, creando tecnología. Así es como evolucionamos.”






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