Como ya he comentado anteriormente, tengo un gato llamado Ponchito, con el que mantengo conversaciones de todo tipo. Normalmente, estas conversaciones tratan sobre algunos de los grandes placeres de la vida: comer y dormir.
- ¿Que quieres Ponchito? ¿Comida?
- Si nen.
- ¿Cómo se pide?
- Por favor
- Muy bien Ponchito. Esta rico el pienso ¿Eh?
- Delicioso.
Pues bien, resulta que la gente no se cree que yo tenga conversaciones gatunas, así que voy a demostrar que los gatos son unos seres comunicativos a los que hay que prestar atención:




