Esta tarde, en uno de mis arrebatos marujos de orden y limpieza, he decidido reorganizar el mueble del comedor y la incontrolable maraña de cables que hay en su parte trasera. Tengo un mueble Lack negro puesto en horizontal, muy simple pero perfecto para poner consolas, amplificadores y demás cachibaches necesarios para la vida en este planeta. El mueble andaba un poco sobrecargado: TV, amplificador, 3 altavoces (central y delanteros), decodificador de satélite, una Gamecube, una Wii, una Xbox, una Playstation 2 y una Xbox 360. Cada uno de esos aparatos tiene, como mínimo, 2 cables, cuando no 3.
Me he parado a pensar el uso que le doy a las consolas y he decidido jubilar a dos de ellas: La vieja Xbox y la Gamecube. Así que, de forma ceremoniosa, las he trasladado del comedor al altar de mi despacho (mi estantería-museo).

De estas dos consolas, la que más he usado es la vieja Xbox. La conseguí en el Salón del Automovil de Barcelona hace muchos años, en un concurso de Microsoft en el que había que jugar al primer Project Gotham Racing y acumular muchos kudos. ¡Hice trampa y la gané!
La verdad es que aunque la máquina tenía un catálogo bastante escaso, he pasado buenos momentos con su mando gigante. Mis juegos favoritos de esta primera Xbox son Halo 2, Fable y Pro Evolution Soccer 4. Desde la salida de Xbox 360 no he vuelto a jugar a nada en ella, pero la he seguido usando como reproductor de Divx, y sigo considerandola el mejor reproductor multimedia disponible hasta la fecha. La jubilo porque solo me lee DVD’s y porque he comprobado que el nuevo soporte de Divx de Xbox 360 funciona bastante bien. Descansa en paz, grandullona, ¡Pero no descartes volver al comedor cuando no pueda leer algún codec de vídeo!

De la Gamecube solo puedo decir cosas buenas. Esta bella consola es posiblemente la consola con más personalidad de la anterior generación. Recuerdo cuando me la pasó mi amigo Jaume Ferré. La llevaba en el maletero del coche como si fuese el mayor tesoro del mundo, y al día siguiente cogí un autobús para ir a buscar mis primeros juegos. Entre esos primeros juegos estaba el que considero el mejor juego de la consola, y uno de los mejores videojuegos que he jugado: Pikmin. A él, en el olimpo de los dioses de Gamecube, se dos auténticas joyas: Resident Evil 4 y Mario Kart: Double Dash. ¡Disfruta de tu jubilación, cubito lila!






Oo, que grande el Jaime – que aporta momentos de pasion XD y viva la Xbox que aún luce una gran calidad técnica despues de 1000 años.
Lástima que esta se haya jubilado y la PS2 aun no.
Hombre, la PS2 aún la uso de vez en cuando. Muy de vez en cuando… pero no me negarás que la primera Xbox está ya totalmente muerta en cuanto a juegos?