El viérnes por la tarde fuí a buscar el coche al mecánico, y al salir, llegué al primer cruce y me pareció ver algo en una de las esquinas. Me fijé y me quedé helado: ¡Era el auténtico SpiderPerro, compañero del archi-conocido SpiderCerdo!
No pude evitar parar el coche, bajarme y hacerle esta foto. Eso sí… ¡SpiderPerro no me quitaba ojo de encima! És está ahí acechando al mal siempre, listo para la acción:
Hace ya días que voy viendo este vídeo por distintas webs, pero no me decidía a darle al play por alguna misteriosa razón. Hoy lo he visto y no he podido aguantarme la risa, ni los mocos, que han salido despedidos de mi nariz muy cerdamente. No es para menos, oiga:
Menudo chucho más carismático, el protagonista de este corto animado dirigido por Bill Plympton… Tan carismático que llegó a estar nominado para los Oscar en 2004, aunque hasta ahora no ha estado disponible en internet en toda su duración.
No soporto a los perros rabiosos que le ladran a todo lo que se acerca. Algún día grabaré los ladridos y arañazos que salen de la puerta de mi vecino de abajo cuando alguien pasa por la escalera: acojona, aunque solo sea un Yorkshire más viejo que yo!
Como cada año, ha llegado el concurso más importante del planeta: El perro más feo del mundo. El año pasado el vencedor fué Elwood, un asqueroso chiuaua chino con cresta, lengua de palmo y collar con cristales de Swarovski.
Este año la cosa está interesante, con criaturas recién salidas del averno que se hacen pasar por perros. Elwood lo tendrá difícil para revalidar su título.
Por el momento va ganando Pee Wee Martini, el de la esquina superior izquierda. Yo voto por Squiggy, el de la esquina inferior derecha: ¡Es tan tan feo que es precioso!
Taffy es un perrito malo. Muy malo. ¡El muy cochino se come su propia mierda! Pero ha hecho lo más importante de todo: admitir que tiene un problema. En su grupo de terapia de coprófagos anónimos lo han animado para que exponga publicamente su problema, y así lo superará.