7 Manías que tengo

Written by Buceante in Patatas Traigo

1. Al pulsar un botón del ascensor, lo hago SOLO y unicamente con el pulgar, mientras el dedo meñique se apoya en la pared.

2. Cuando voy a hacer aguas mayores al WC, necesito llevarme algo para leer, aunque sean los ingredientes de un bote de champú.

3. No uso puntos de libro para leer. Prefiero memorizar la página dónde estoy, aunque casi nunca lo consigo. Y me acabo de leer Un Mundo Sin Fin (¡Más de 1000 páginas!)

4. Abrir y cerrar constantemente las tapitas de todos los cacharros. Me encanta el tacto y el sonido: “clack clack clack…”. Las acabo rompiendo todas. Mi móvil ya no tiene carcasa trasera, y el mando de la tele tiene las pilas “al aire”.

5. Quitarme las bambas en el trabajo y quedarme en calcetines.

6. Mordisquear el palito de plástico del café del trabajo durante horas, hasta que no quedan más que astillas.

7. No soporto los plasticos protectores de las pantallitas (del movil, cámara digital, etc). A la mínima que puedo, aunque el cacharro no sea mio… ¡Lo despellejo!.

Le paso el Meme a Dandel, Jaume, Tandro y Ancude… ¡Porque les tengo mucha manía!

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Dentro de unas horas sale me voy de vacaciones durante una semana. Me voy a Egipto, a sudar, beber té caliente cuando lo que quieres es una cocacola helada, y hacer turismo por uno de los países más alucinantes del mundo. Estube allí hace 10 años, y me encantó. Ahora vuelvo para refrescar la memoria.

Me han advertido que tenga cuidado con los secuestros y los asesinatos de turistas, que por lo visto es deporte nacional allí. La verdad es que no me da ningún miedo: tengo más posibilidades de morir cada día al ir en coche al trabajo que degollado por una cimitarra a orillas del nilo. Y que diantres, si he de elegir entre una de estos dos finales, ¡Me quedo con el de la cimitarra!

¡Viva Hermentotis!

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Lo que más echaba de menos de tener televisión por satélite eran los canales de documentales. La 2 ya no es lo que era, y ahora casi no dan documentales… se pasan los mediodías dando partidos de tenis o fútbol inglés, y cuando les da por poner un reportaje, es el típico de siempre: una mamá leopardo de la sabana africana que las pasa canutas para cazar un ñú y alimentar a sus pequeñajos. De vez en cuando sale también un cocodrilo que se pone las botas de ñú. Ya cansan los ñús.

En el satélite siempre dan algún reportaje molón, en el Discovery Channel, el National Geographic, el Viajar o el Canal Historia. ¡Menudas siestas me voy a pegar! Esta es una bellísima promoción del Discovery Channel que he visto esta mañana mismo en 86400.

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Cumplo 27 años

Written by Buceante in Patatas Traigo

Pues si. Hoy hace 27 años que mi madre me perpetró, a las 12 de la noche, en el cambio de día entre el 12 y 13 de Marzo. ¿Y como se siente uno con 27 años? No voy a caer en el tópico de “igual que con 26“: ¡Me siento más mayor! Por primera vez, no me siento como un chaval adolescente encerrado en el cuerpo de un adulto, porque la verdad, este año ya me siento adulto. Será por que me he independizado, por que me he cambiado de trabajo, porque me he hechado novia o porque he aprendido a hacer tortillas de patatas.

Me ha dado por intentar recordar como han sido todos mis cumpleaños, y el resultado es curioso. En ellos se puede ver la evolución de uno mismo, los intereses, las amistades… Vamos allá:

Los primeros cumpleaños no los recuerdo (logicamente). Es a partir de los 4-5 años que empiezan a venir imágenes a mi cabeza de celebraciones con mis amiguitos de la EGB: invitaba a mi fiesta a unos 10 compañeros del cole, jugábamos a la silla (uno se queda sin silla) y al escondite. Mi madre me preparaba para mi cumpleaños mi pastel favorito: un castillo de chocolate con almenas hechas de Toblerone.

Un regalo que recuerdo de esta época:

El barco de pesca de Playmobil, con la base pintada con rotulador y su motorcito a pilas. Este barco es mítico; aún era mayor y seguía jugando con él en la piscina, sometiéndolo a olas gigantescas creadas con una pelota de Nivea. ¿Sabéis cuanto vale ahora? Los coleccionistas lo pagan a más de 200 €.

Durante los primeros años de mi vida todos los cumpleaños eran mas o menos iguales, con muchos amigos, juegos cada vez más elaborados (como buscar papelitos en una olla llena de harina) y muchos regalos de ropa, que no me interesaban nada. ¡Yo solo quería juguetes!

De mi décimo cumpleaños recuerdo una frase que me dijo mi padre: “10 años de burro“, en cachondeo, que me hizo reir mucho. La he recordado siempre. A los 11 o 12 años ya empecé a comportarme como un adolescente, a romper con mis costumbres anteriores.

Para mi 13 cumpleaños hice algo muy radical: invité a dormir a 3 amigos y 2 amigas, y nos quedamos toda la noche despiertos. Me hicieron una postal dónde ponía “La única vez que cumplirás 13 el día 13.” El regalo más chulo que me hicieron en esta época fué una Game Gear. Recuerdo como intentaba convencer a mi madre un día que me llevaba a la piscina, me decía que ya tenía una consola (la NES), y yo replicaba “Pero mama, ¡Es portátil! ¡Y a color!

Los 17 años los celebré en China, en Beijin. Esto es un poco enrevesado: ese año estaba de intercambio en EEUU, y allí me hice muy amigo de otros estudiantes de intercambio. La familia “americana” de una de las chicas, Blanche, tenía mucho dinero y la invitó junto con sus tres mejores amigos a viajar a China. Y entre ellos estaba yo. De ese cumpleaños solo recuerdo un regalo: una botella de licor mongol de 86º y una cena de pato laqueado en uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Desgraciadamente se me cayó la botella al levantarme y se rompió. Me puse un poco triste por estar celebrando el cumpleaños sin mi familia ni los amigos de toda la vida, pero al llegar al hotel se me pasaron todas las penas: en la tele china estaban diciendo que el Barça acababa de ganar al Real Madrid por 3-0.

A partir de los 18 años ya empezó a cambiar de forma de celebrar los cumpleaños. A esa edad empecé a trabajar de camarero los fines de semana, y los cumpleaños empezaron a significar pizza para cenar y fiesta nocturna con condimento espirituoso. La verdad es que me cuesta recordar los cumpleaños de esta época, posiblemente porque se han acabado pareciendo mucho a cualquier fin de semana de cena y fiesta. El regalo más chulo que recuerdo de esta época es el que me hicieron mis padres al cumplir 20 años: un vale para ir en Ala-Delta, que cambié por un pack de 5 inmersiones de submarinismo en la Costa Brava.

Los últimos 3 años, precisamente para evitar la monotonía y por disfrutar del buen clima que suele hacer en los inicios de la primavera, he cambiado la cena por una calçotada al mediodía, siesta gorda, y fiesta suave por la noche. Este año la celebraré el próximo domingo, pero ya me han caído 2 regalos estupendos: una maqueta del Gjoa, el barco de Amundsen, y un cuadro pintado por mi amigoconsejero financiero Antonio (autor de la ideología soypobrista).

Y a vosotros, ¿Cual es el mejor regalo que os han hecho en un cumpleaños?

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