Entrada corta para aquellos que ya me imaginaban pasto del desierto egipcio. He vuelto de una sola pieza, empobrecido totalmente, cargado de souvenirs y con una nueva habilidad: el Kalashnikov fecal. Una guarrada oiga, y no digo mas.
Lo peor del viaje: El ritmo. Hemos dormido una media de 5’2 horas cada día, durante 7 días. Un ritmo dificil de soportar con dignidad a 45º y visitando todo lo que ofrece un país como Egipto. Estaba deseando volver a trabajar para dormir mis 7 u 8 horas diarias.
Lo mejor del viaje: Tomar un café nubio bajo la sombra de una vieja acacia, subiendo después a lo alto de una duna del desierto occidental y terminar aliviando el calor bañándome en el Nilo. Dentro de un mes me saldrán larvas por los ojos.

Prometo poner fotos y anécdotas esta tarde-noche, que ahora me esperan varios cientos de emails atrasados!




