Caso A: Estás en medio del desierto, en una tórrida visita turística a las dunas del Sahara. De repente te giras y te das cuenta de que se te hecha encima una tormenta de arena. Ya puedes correr, cubrirte debajo de tu chaqueta o hacer lo que quieras… que vas a pillar de mala manera. Arena hasta en el ojete.
Veredicto: No Mola.
Caso B: Estás en una solitaria carretera, en tu pedazo de todoterreno, con aire acondicionado y música. Delante tuyo se levanta una monstruosa tormenta de arena, tan gigantesca que te hace pensar que llega el fin del mundo. En vez de darte la vuelta, decides ir hacia ella, y por suerte tu mujer no solo no te lía el pollo… ¡sino que se pone a grabar en video!
Veredicto: ¡Alucinante!





El apocalipsiiis vaa llegaaaaarr. XD
En serio, una caña la peaso tormenta. Si fuera yo me parece que me daba la vuelta